Con la mesa ordenada, qué bien que se trabaja. Sin cosas dando vueltas que no dejan mover los bloques, sin que las telas se enganchen en trozos de fliselina que han sobrado de un proyecto anterior, sin que el movimiento del quilt tire al suelo retales e hilos, .... bueno, las que no tenemos una tienda propia y trabajamos en el rincón que conseguimos en casa ya me entenderéis.
Pero sobre todo, lo que me ha gustado es volver a montar un quilt. Hacía mucho que no medía, cortaba bordes y cosía (en ese orden, que los bordes se cortan a la medida antes de coserlos....) Y ver cómo el quilt iba tomando forma me ha encantado. Hay que decir que el hecho de que los bloques tenían la medida exacta y no tuve que rehacer ni retocar ni recortar ayuda al buen humor del montaje.
 |
| Las ardillas y pajaritos tomando el sol primaveral |
Aún faltan aplicaciones en los bordes, que ya están en camino. Salvo algunas telas que compré en Reus, el resto eran de mi inventario, de aquellas que compro en EEUU sin saber para qué, a que no se nota? Los bordes iban a ser en rojo pero no me alcanzaba la tela, así que ha quedado barcelonista.
Luego he terminado unas mini bolsas que hace rato necesitaba hacer. Una de ellas es para guardar esta báscula de maletas, que con lo estrictos que se han vuelto en los aviones, mi marido ahora se la lleva a todas partes. Las telas eran un regalo de una exposición de hace ya no sé cuanto tiempo. Todo se guarda y a todo se le encuentra utilidad.
Hasta pronto!!
PS: mi mesa continúa ordenada... de momento!!